En el Bicentenario de la Policía Boliviana (1826-2026), expreso mi reconocimiento a una institución fundamental para la seguridad, el orden y la protección de nuestro pueblo, manifestó este miércoles el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano.
Detrás del uniforme hay hombres y mujeres que dejan a sus familias, enfrentan riesgos y están presentes en las calles, en las carreteras, en las fronteras y en cada lugar donde la ciudadanía necesita auxilio, protección y tranquilidad, remarcó.
“En distintas responsabilidades de servicio público he tenido la oportunidad de trabajar de cerca con la Policía Boliviana, especialmente con efectivos que enfrentan tareas difíciles y riesgosas, como la lucha contra el narcotráfico. Ahí uno conoce no solo el valor operativo de la institución, sino también su lado más humano: el sacrificio, la disciplina, la lealtad y la vocación de servicio de quienes cumplen su deber incluso en las circunstancias más duras”, subrayó el ministro.
En el Bicentenario de la Policía, agradeció no solamente por el trabajo que realizan siempre al servicio de Bolivia, sino también por la labor que han desarrollado de manera conjunta con las Fuerzas Armadas para devolver la normalidad, la paz y la tranquilidad a las familias bolivianas en este momento difícil para el país.
“Mi reconocimiento al Comando General de la Policía Boliviana y a todos los efectivos policiales que sirven con honestidad, vocación y sacrificio. A quienes arriesgan su vida por otros y entienden que la autoridad solo tiene sentido cuando está al servicio de la gente”, dijo la autoridad.
Este Bicentenario nos recuerda, manifestó, que cuidar a la Policía Boliviana es también cuidar su vocación de servicio, su disciplina, su independencia institucional y el honor de miles de hombres y mujeres que cumplen su deber con la patria.
Bolivia necesita una Policía fuerte, respetada, profesional y cercana al pueblo. Una Policía que defienda la ley, proteja a las familias y sirva siempre a Bolivia, afirmó.
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