Bases militares estadounidenses en Oriente Medio vuelven a arder tras una nueva oleada de ataques con drones y aeronaves no tripuladas iraníes durante la noche del 20 al 21 de marzo. Se trata de la base militar Victory, situada cerca del aeropuerto de Bagdad, Irak, y la base militar estadounidense de As-Salam, en Kuwait.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que su país no tendrá restricciones en su reacción ante los planes de Israel de atacar su infraestructura. "Los iraníes tenemos información de inteligencia sobre los planes israelíes de atacar la infraestructura. Una vez más: cero limitaciones si se ataca nuestra infraestructura", escribió Araghchi en X.
Mientras tanto, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, indicó este viernes que los centros turísticos y de entretenimiento no serán seguros para los funcionarios y militares estadounidenses e israelíes. El vocero señaló que, mientras los funcionarios y autoridades de Teherán viven junto al pueblo, los de Washington y Tel Aviv se esconden en búnkeres subterráneos y "utilizan al pueblo como escudo para proteger sus vidas".
Por su parte, Donald Trump afirmó que EE.UU. está "muy cerca" de alcanzar los objetivos de su operación contra Irán. En un mensaje publicado este viernes en su red Truth Social, el presidente estadounidense enumeró dichos propósitos, luego de comunicar que está considerando reducir la agresión militar.
Al mismo tiempo, los principales índices bursátiles de Estados Unidos cerraron a la baja este viernes en una sesión volátil. El promedio industrial Dow Jones perdió 443 puntos, equivalentes a 0,96 %, y cerró en 45.577,47. Por su parte, el S&P 500 cayó 1,51 % hasta los 6.506, mientras que el Nasdaq Composite retrocedió 2,01 % y finalizó en 21.647. El índice Russell 2000, de pequeña capitalización, cayó más de 2 % y entró en territorio de corrección, es decir, un descenso de 10% desde su último máximo.
